Los mejores candidatos para este procedimiento son los
pacientes que estan en su peso ideal o cercano al mismo, pero, tienen
acúmulos localizados de grasa, por ejemplo: en el abdomen, caderas,
pistoleras, entre piernas, monte de venus, brazos, espalda, axilas, papadas,
cuello, etc. Este procedimiento no sirve para bajar de peso, pero sirve para
bajar medidas. El procedimiento se vuelve peligroso cuando se usa en
personas obesas, debido a que hay que retirar demasiadas cantidades de grasa
lo que representa una agresión muy grande al cuerpo humano. En los pacientes
con sobrepeso importante es mejor bajar las libras en exceso con ejercicio,
dietas, cirugías bariátricas, etc; para después retirar los acúmulos de
grasa más pequeños y residuales, así como también para retirar la piel
colgante. La liposucción es útil también como un procedimiento quirúrgico
auxiliar a cirugías estéticas como la abdominoplastia en la que se retira
grasa del área de la cintura para conformarla de mejor manera. también la
usamos como procedimiento auxiliar en la dermolipectomía de los brazos
(brazos colgantes) y en la cirugía de rejuvenecimiento facial para retirar
grasa de la papada y del cuello, mejilla, etc.
Preparación de los pacientes: Los candidatos a
esta cirugía deben gozar de un buen estado general de salud o controlar
previo a la operación alguna enfermedad existente.
Solicitamos como mínimo exámenes de sangre y valoraciones de
la función del corazón. Si el paciente resulta anémico, hipertenso o
diabético debemos en primer lugar tratar esta patología previo a la
operación, y como hemos dicho antes si tienen sobrepeso es mejor bajar las
libras en exceso antes de operarse.
Anestesia: La anestesia a utilizar dependerá de
las áreas a tratar, si los acúmulos de grasa se encuentran por debajo de los
rebordes costales utilizamos bloqueos peridurales o también anestesia
general. Si las lipodistrofias son medianas o pequeñas podemos usar
anestesia local con sedación, por ejemplo en el tratamiento de las
pistoleras, brazos, cuello, papada, etc.
Postoperatorio: Por lo general este
procedimiento no requiere de hospitalización y puede salir de alta de la
clínica después de cuatro horas para control posterior en el consultorio. Es
normal que las primeras 24 horas de postoperatorio mojen los apósitos con
agua sanguinolenta por esta razón citamos a los pacientes al día siguiente
para el cambio de apósitos. Normalmente se presentan moretones en la piel
del área tratada los cuales desaparecen después de la primera semana.
Aproximadamente al décimo día del postoperatorio la piel de las áreas
tratadas sufren un proceso de induración por la cicatrización y la
inflamación, es cuando enviamos a nuestros pacientes operados para masajes y
drenaje linfático. El resultado final de esta operación lo vemos entre tres
o cuatro meses después y una vez la inflamación y la induración hayan
cedido, es el tiempo que su cuerpo tarda en recuperarse de la intervención.
Fajas: Una vez terminada la operación fajamos a
nuestros pacientes por varias razones: para presionar las áreas operadas y
así evitar la formación de hematomas y serómas, también para modelar la
figura, además a los pacientes estar fajadas les da una sensación de
protección. Las fajas deben usarse estrictamente entre dos a tres semanas.
Retracción de la piel: La piel es un tejido que
tiene la capacidad de expandirse o retraerse debido a su elasticidad.
Esta capacidad de expansión la notamos claramente cuando el abdomen se
distiende por los embarazos, pero esta misma piel se retrae una vez ocurrido
el parto, aunque muchas veces esta retracción no es total. Lo mismo pasa con
los acúmulos de grasas, la piel se encuentra estirada pero después de la
operación esta debe retraerse. La retracción de la piel no es buena,
razón por la cual podemos combinar el procedimiento liposucción con el
retiro del segmento de piel floja. Cuando la flacidez es importante elegimos
otro procedimiento como puede ser la abdominoplastia que es la
extirpación de un bloque de piel y grasa del abdomen inferior con
recolocación del ombligo.
Métodos de liposucción: El método más usado en el
mundo es la liposucción tumescente que consiste en infiltrar previo a la
extracción de la grasa una solución que contiene solución salina, anestésico
local y vasoconstrictor, con esto conseguimos disminuir al mínimo el
sangrado tras y postoperatorio, y facilitar la extracción de la grasa. La
grasa extraída es almacenada en frascos donde se mide la cantidad y la
calidad de lo extraído. Existe también la liposucción ultrasónica y la
liposucción asistida por láser pero estos métodos no han demostrado ventajas
significativas en comparación a la liposucción asistida por vaccum.
Lipoinyección: La grasa extraída la podemos utilizar
como tejido de relleno para distintas partes del cuerpo como por ejemplo,
labios, pómulos, entrecejo, pliegues faciales, glúteos, cicatrices
deprimidas, etc. En la liposucción asistida por láser y en la ultrasónica la
grasa extraída queda tan destruida que no sirve para usarla como tejido de
relleno.
Dolor postoperatorio: Es fácilmente controlado con
medicinas, no se necesita de analgésicos demasiado potentes para controlar
el dolor, este es mínimo después de 24 horas de la operación.